Una mujer de 41 años y sus tres hijos, de 10, 12 y 14 años, fueron asesinados en una habitación de la vivienda que alquilaban en Mariano Acosta, partido de Merlo. El principal sospechoso es la pareja y padre de las víctimas, un hombre de 44 años que, de acuerdo con los investigadores, se suicidó después con la misma pistola.
La familia, de nacionalidad venezolana, vivía desde hacía poco tiempo en una casa de la calle Mercedes al 2400, entre Ensenada y Dinamarca. El hecho ocurrió durante la mañana del jueves, pero los cinco cuerpos fueron hallados el viernes, cuando la Policía recibió el aviso.
La hipótesis sobre el ataque en Mariano Acosta
Los investigadores creen que el hombre sorprendió a su familia mientras descansaba. La reconstrucción preliminar se basa en el horario estimado del hecho, la posición de los cuerpos, las heridas y la posible trayectoria de los disparos. No hay testigos presenciales, ya que todo ocurrió dentro de una habitación pequeña donde estaban las cinco personas.
En el cuarto había varios colchones prácticamente superpuestos. La computadora portátil de la mujer, que trabajaba de manera remota como analista de sistemas, estaba encendida sobre la cama. Según los médicos, ella y sus tres hijos recibieron dos disparos en la cabeza cada uno, con orificios de entrada y salida. El hombre tenía una herida en la sien izquierda.
El manejo de armas y la pistola secuestrada
El hombre había trabajado como vigilador privado y tenía experiencia en el manejo de armas de fuego. También practicaba tiro al blanco, asistía a ferias y exposiciones del rubro y, según testimonios incorporados a la investigación, tenía interés en iniciar un negocio de comercialización legal de armas.
En la escena se secuestró una pistola de 9 milímetros entre las piernas del hombre. Los investigadores consideran que habría sido utilizada en los homicidios y en el suicidio. Aún se corroboraba si la documentación del arma estaba en regla, aunque la hipótesis inicial indicaba que podía contar con una Credencial de Legítimo Usuario, requerida para practicar en un polígono con un arma propia.
La investigación y los primeros avisos
La pareja atravesaría una crisis y, según la información reunida, la mujer le habría comunicado recientemente su intención de separarse. Los vecinos dijeron que durante la mañana del jueves escucharon varios disparos, pero que recién el viernes alguien se acercó a la vivienda y encontró los cuerpos.
Los compañeros de trabajo de la mujer alertaron por su falta de respuesta y contacto. La familia era nueva en el barrio y tenía poco vínculo con los vecinos; su red de contactos era reducida, de acuerdo con los investigadores. Una vecina contó que la había visto por última vez el lunes y la describió como una persona atenta.
En el lugar trabajaron efectivos de la comisaría sexta de Mariano Acosta y peritos de Policía Científica. La causa quedó a cargo de la fiscal Adriana Suárez Corripio, de la Unidad Funcional de Instrucción número 8 de Morón. Vecinos expresaron su conmoción por el hecho y describieron la zona como un barrio tranquilo.
