Hermosa tarde para pasar un domingo a pleno en Buenos Aires, con un solcito que calentaba el ambiente y animó a más de uno a disfrutar al aire libre pese al “fresquito”. Pero la gente le puso más calor, energía y emoción este fin de semana en el Centro Cultural Recoleta, que, por primera vez, ofrecía su espacio como nueva sede de la Fiesta del Libro Usado (FLU).
Más de 13.000 personas visitaron la Fiesta del Libro Usado en el Centro Cultural Recoleta. Foto: gentileza FLU.
En esta quinta edición, más de 13.000 personas visitaron la FLU, la gran fiesta del libro usado que se llevó a cabo el sábado 5 y domingo 6 de septiembre en Junín 1930. Un encuentro que conecta al lector con el autor y, sobre todo, a las librerías especializadas en la venta de libros usados para promover la lectura y que además contó con una amplia gama de actividades: charlas con escritores consagrados, lecturas, música en vivo y mate en mano para mitigar el intenso frío sobre la terraza de El Recoleta.
Eso sí: las ventas superaron las expectativas de las 43 librerías de la FLU: la mayoría coincide en que fueron superiores a las del año pasado. Aquí se respiraba libros, música, literatura, charlas, lecturas de poemas y, sobre todo, mucha tranquilidad.
De uno y tres ejemplares
“Vinieron muchos lectores y lectoras a buscar libros. La gente se llevó entre uno y tres ejemplares. Otros compraron más de cinco. Saben lo que quieren y vienen abiertos a ver qué pueden encontrar. Además, con la curaduría y la selección de las librerías hay muchas cosas para llevarse”, resumió Patricio Rago, fundador de Aristipo Libros y creador de la FLU.
Más de 13.000 personas visitaron la Fiesta del Libro Usado en el Centro Cultural Recoleta. Foto: gentileza FLU.
Rago tuvo la visión que muy pocos tuvieron: crear la Fiesta del Libro Usado, un evento que le faltaba a la ciudad y que el lector necesitaba. La primera edición se realizó en 2021 en el Centro Cultural Plataforma Nave, en pleno corazón de los Bosques de Palermo, muy cerca del Planetario. Luego, la segunda, tercera y cuarta temporada se realizaron en la Plaza del Lector Rayuela, detrás de la Biblioteca Nacional. Siempre a cielo abierto, con entrada libre y gratuita.
“Al comienzo lo hice porque sentí que había un hueco grande que era una ciudad como Buenos Aires con la tradición del libro usado, con la cantidad de librerías que tuviese, no tenía una feria dedicada al libro usado. La Feria del Libro y la Feria de Editores (FED) están dedicadas al libro. Para mí, era eso lo que faltaba. Cuando arranqué, traté de que fuera una fiesta que hubiese soñado como lector: una fiesta con las mejores librerías, con los mejores libros, con buena onda, al aire libre con programación y música”, recuerda Rago a Clarín.
La propuesta de la FLU no ha variado pero sí el lugar: a partir de esta temporada se llevará a cabo en el Centro Cultural Recoleta. Este fin de semana, la terraza estuvo desbordada de gente buscando libros usados a precios que, por lo general, cuestan la mitad de un libro nuevo.
La mayoría de los visitantes son jóvenes y adultos que van desde los 20 a los 50 años. Es un público más exigente: saben lo que quieren, buscan un autor o título en particular pero, en caso de no conseguirlo, compran uno o más libros.
Literatura argentina y autores nacionales
¿Los géneros más buscados? Literatura argentina, autores nacionales y latinoamericanos. Novelas, poesía, ficción y filosofía. Tampoco faltan los clásicos de la literatura contemporánea o grandes escritores como Borges, Cortázar, Bioy Casares, Margaret Atwood o Milan Kundera, por citar algunos autores consagrados.
Otros aprovecharon el solcito para acostarse en las colchonetas mientras escuchaban atentamente a los “rockstars de las letras”: Gabriela Borrelli, Liliana Heker, Susana Villalba, Tom Maver, Esther Cross, Ricardo Romero, Juan Mattio, Lucas Adur, Juan Maisonnave y Cecilia Bona. Una doble jornada ideal para comprar libros usados, disfrutar de sus autores, su lectura y estar cerca de los escritores favoritos.
"Entre libreros llamamos “libro normal” a los de $8.000, $10.000, $12.000, $15.000 y $20.000. Pero siempre hay cosas de $30.000, $40.000, $100.000 o $300.000 que tienen que ver con ediciones muy específicas o cuestiones más ligadas al coleccionismo”, explica Alejandro Larre, de Librería La Grande, que vende libros usados en Martínez y con asistencia perfecta en las cinco ediciones de la FLU.
En la FLU hay buenas ofertas: Freud en su tiempo y en el nuestro (de Elisabeth Roudinesco) se consigue por $30.000, mientras que otro de Lacan, de la misma autora, vale $42.000. Un libro de Agatha Christie puede valer $7.000 y dos por $10.000, con todos los medios de pago disponibles. En tanto, la primera edición de Obras completas, de Jorge Luis Borges, cuesta $90.000 y Un tal Lucas, de Cortázar, $40.000, también la primera edición.
Cambio en los libros usados
¿Qué condición debe tener un libro usado para ser comercializado? “Creo que en los últimos 20 años hubo un cambio en cuanto al libro usado. Fue un cambio para bien: antes pasaba algo extraño cuando venía un cliente y te preguntaba “¿Está completo?”, “¿Viene con todas las páginas?”. Eso cambió. El libro, obvio, que tiene todas las páginas; si no, no lo ofrezco, tampoco lo hacen mis colegas. Hoy, el cliente está pidiendo mucho más libros usados y el librero se adapta a eso. En mi caso lo hago con alegría”, completa Larre.
Más de 13.000 personas visitaron la Fiesta del Libro Usado en el Centro Cultural Recoleta. Foto: gentileza FLU.
En la FLU siempre se respira el ambiente colaborativo. “Te lo dejo en 20”, le dijo un librero a un lector que no podía pagar el libro de poemas que fue a buscar: Andamios, del uruguayo Mario Benedetti, por $25.000.
¿Por qué hay que resguardar los libros usados? “El libro no es un producto, es un bien cultural. Hay gente que dice que si una librería le va mal, entonces que cierre. Lo he escuchado. Pero el libro es especial, estás resguardando tu patrimonio como país”, explica Mariana, de Librería Aguilar.
“Siempre digo que hay un roto para un descocido. Una de las cosas maravillosas de los libros es que podés encontrar a una persona que viene a buscar un libro que lo tenía muerto en la estantería durante años. Esa persona por poco no te besa y te invita a comer. Es un libro que venía buscando durante años”, amplía la librera especialista en usados.
¿Se vende más por precio o por autor?
“En la FLU tratan de buscar el equilibrio, no buscan solo ofertas. Algo que la caracteriza es la curaduría”, reconoce Noelia, de Pentagrama Libros.
“La mayoría de las librerías que vienen acá tienen curaduría. Hay un gran esmero: hacés un filtro de autores. Por eso digo que vienen a buscar el equilibrio: buscan buenos libros a buenos precios pero no solo ofertas”, sentencia.
Más de 13.000 personas visitaron la Fiesta del Libro Usado en el Centro Cultural Recoleta. Foto: gentileza FLU.
Según la librera, la venta de ejemplares usados anduvo “muy bien” respecto a las del año pasado. “Este fin de semana traje unos 500 libros, vendí 350. Esto está vacío. Estoy resatisfecha”, exclama.
En su puesto, los libros de literatura argentina son los más pedidos. “Los precios son medios: no se vendieron libros muy caros ni tampoco tan baratos. Estamos hablando de entre $10.000 y $20.000 en promedio”, señala la librera.
Y agrega: “Vendimos obras de Silvina Ocampo, Leila Guerriero, María Gainza, Borges y Bioy Casares. De literatura latinoamericana también salió Mario Benedetti, Felisberto Hernández y clásicos de autores conocidos como el checo Milan Kundera y el norteamericano Philip K. Dick”.
“Me gusta mucho la trayectoria del libro. Cada uno tiene sus marcas y su historia. A veces los llamo ‘leídos’ y no tanto como libros usados. En cambio, el libro nuevo no sé si tiene un racconto para compartir”, concluye Noelia, muy contenta por las ventas realizadas en la FLU.
Liliana Heker fue una de las protagonistas de la tarde del domingo en el Recoleta. La autora de libros de cuentos como Los que vieron la zarza, del ensayo Las hermanas de Shakespeare y de las novelas Zona de clivaje y El fin de la historia participó de una charla sobre literatura con Juan Mattio. Pero, antes, dialogó a solas con este medio.
Más de 13.000 personas visitaron la Fiesta del Libro Usado en el Centro Cultural Recoleta. Foto: gentileza FLU.
“Amo los libros usados. Me parece maravilloso que se haga esta feria. Estoy muy contenta de participar. Lo fundamental es tener acceso a los libros y que circulen”.
También recordó cómo fueron sus inicios como escritora, mientras atesoraba libros usados. “Cuando empecé y era muy joven quería formarme una biblioteca. Por supuesto, recurrí a muchísimos libros usados y ahora también: hay como un intercambio, no me quiero desprender de ninguno de mis libros pero en algún momento también los voy a hacer circular. Voy a mandar algunos de mis libros en alguna biblioteca de usados. Me duele mucho porque los quiero mucho”, aseguró Heker.
¿Qué tres libros usados podría recomendar para la biblioteca? “Es muy personal. Cuando era muy joven me dio mucha emoción haber comprado a Guy de Maupassant y lo sigo amando. Conseguí los libros en cuero. Era una edición maravillosa: pude comprarme los cuentos de Maupassant porque eran usados. Es un libro queridísimo por mí. Hay libros que uno ama y no quiere desprenderse”, asegura la reconocida escritora y ensayista.
Su lista la completó con alguna obra de Dostoievski: “Crimen y castigo es fundamental. También podrían ser los cuentos de Anton Chéjov o alguno de Tolstoi. Amo mucho la literatura rusa, es única. También Madame Bovary, de Gustave Flaubert”, cerró Heker.
¿Qué espera la gente de la FLU?
Martina tiene 29 años y vive a unas diez cuadras del Recoleta. Estudió escritura en la Universidad Nacional de las Artes (UNA) y actualmente Letras en la UBA. “Me enteré de lo de la FLU por las redes (@flubuenosaires). Ya estuve en otras ediciones, es un planazo. Además, estoy en el tema”, asegura.
Más de 13.000 personas visitaron la Fiesta del Libro Usado en el Centro Cultural Recoleta. Foto: gentileza FLU.
Esta vez, se llevó cinco libros usados: Poeta Ciego (de Mario Bellatin); Eisejuaz (de Sara Gallardo); Cuando me muera quiero que me toquen cumbia (de Cristian Alarcón); El vizconde demediado (de Italo Calvino) y Sangre de amor correspondido (de Manuel Puig). “Pagué entre $10.000 y $12.000 cada uno. Con todos estos que pagué te comprás un libro nuevo”, asegura.
Según ella, “la FLU apunta a un público mucho más específico, de gente más lectora. Tiene otra impronta. Además, es más chica”.
También afirma que la FLU funciona como un punto de encuentro. “Este lugar es divino, es un re espacio. Ya me encontré con mucha gente que conocía y que no sabía que venía. Es un espacio de encuentro entre gente lectora”, concluye.
Algo similar ocurrió con Manuel: tiene 31 y vino de Zárate. Por las redes, se enteró que la FLU se había mudado de sede. Finalmente, compró cinco libros de autores estadounidenses traducidos al castellano. Entre ellos: Interestatal (de Stephen Dickson, por $23.000); La vida de Hannah Coulter (de Wendell Berry, por $15.000), Franny & Zooey (de J.D. Salinger) y Cormac McCarty. Manuel dice que el “libro naranja” de Berry, lo compró a mitad de precio, ya que uno nuevo sale $30.000 en las librerías. “Lo venía buscando. No quise comprarlo nuevo porque estaba caro”.
También opinó sobre la Fiesta del Libro Usado: “Me gusta la FLU. Es una linda movida, es lindo ver tanta gente con los libros. Está buenísimo. Hay un público joven que está leyendo mucho”, asegura.
Distinto es el caso de Lola, una lectora de Almagro. Nunca estuvo en la FLU, tampoco la conocía. Conoció la movida a través de las redes y no dudó en acercarse el domingo a El Recoleta. “Hoy es mi primera vez en la Feria del Libro Usado”.
También dijo que “los libros están muy caros, como todo. Por eso, comprar libros acá ayuda. Está buenísima esta idea de colaborar mutuamente con nuestro bolsillo y también con los libreros”.
Al final, compró cinco libros: Galileo Galilei (de Bertolt Brecht), El pensamiento vivo (de Karl Marx); Final del juego (de Cortázar), uno de Galeano y otro de Milan Kundera. “Pagué un promedio de entre $12.000, $15.000 y $20.000 pesos cada uno. No pasan de los $30.000 pesos. Estoy reconforme”, cerró.
Más de 13.000 personas visitaron la Fiesta del Libro Usado en el Centro Cultural Recoleta. Foto: gentileza FLU.
Finalmente, el balance de la quinta edición de la FLU ha sido muy positivo según palabras de Patricio Rago, su creador:
“Estoy muy contento, a pesar del contexto de crisis en el que estamos, la gente viene igual, hace el esfuerzo y se da el gustito de llevarse algún librito. Los libreros también lo agradecen, todas las librerías están trabajando a full porque la situación está muy difícil para todos. No hubo compras muy caras porque la gente no tiene un mango, está muy jugada pero se dieron un gustito apoyando este tipo de eventos”.
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