En un trámite express, la Legislatura de Misiones derogó los artículos de la ley que ponían fecha de expiración al uso del glifosato en las actividades agropecuarias de la provincia. El proyecto fue aprobado sobre tablas por la totalidad de los diputados, entre ellos Carlos Rovira, el impulsor de la norma que buscaba prohibir en las chacras el herbicida más usado en el mundo.
La modificación de la ley fue impulsada por el gobernador Hugo Passalacqua, que recogió un reclamo de todo el sector productivo de la provincia, que veía peligrar las exportaciones si se insistía con la utilización de bioinsumos que no tienen aval internacional.
Carlos Rovira, el hombre que manejó los hilos del poder durante más de dos décadas en Misiones, había logrado a mediados de 2023 que se sancionara una ley de su autoría que prohibía el uso del glifosato y otorgaba al sector productivo dos años de transición hacia los bio herbicidas.
Para ese entonces ya se había instalado en el Parque Industrial de Posadas la firma Agrosustentable. La empresa había firmado un acuerdo con el Ministerio del Agro y la Producción para venderle gran parte de sus productos (bio herbicida, insecticida y fertilizante) para su distribución entre los pequeños productores de la provincia.
Las primeras advertencias llegaron desde Estados Unidos, principal destino del té que se produce en Misiones. Tea Association of te USA Inc. envió una nota a los industriales del sector para alertar que dejaría de comprar el té si se avanzaba en la suplantación del glifosato por bio-herbicidas que no están certificados internacionalmente. Desde el organismo detallaron que son 52 las sustancias químicas autorizadas en los cultivos de té a nivel mundial y que se trabaja en la aprobación de otras, así como también los límites permitidos.
En una nota remitida a Crispín Beitía, uno de los grandes productores y exportadores de té argentino, desde el organismo advirtieron en esa oportunidad que Estados Unidos “importa aproximadamente el 66% de todo el té que se produce en Argentina”. En la misiva dijeron estar al tanto de la ley sancionada en Misiones y que “nos gustaría señalar que, si se produjera un cambio sin establecer una tolerancia de importación para este nuevo químico producido localmente, todos los tés que utilicen dicho químico se considerarán adulterados y no se permitirá su consumo” en el país del Norte.
Los fuertes cuestionamientos del sector productivo y la posibilidad de perder mercados internacionales llevaron al Gobierno a firmar hace dos años un decreto que postergaba la prohibición hasta 2030. Una nueva flexibilización de dio el año pasado, cuando el gobernador Passalacqua firmó una resolución que dejaba supeditada la norma a la aparición en el mercado de bioinsumos que contaran con habilitación de organismos internacionales.
Este jueves a la mañana el proyecto obtuvo dictamen de la Comisión de Recursos Naturales, Conservación del Ambiente y Cuidado Animal y por la noche fue sancionado tras un tratamiento sobre tablas.
El diputado Enio Lemes justificó la modificación de la ley al señalar que “estamos hablando de producción, estamos hablando de trabajo. En definitiva, estamos hablando de la vida cotidiana de miles de familias misioneras que viven y trabajan la tierra”.
Sostuvo que la ley de 2023 buscaba promover una producción más amigable con el medio ambiente pero que en estos tres años “las alternativas necesarias para reemplazar a los herbicidas no se desarrollaron ni estuvieron disponibles al ritmo que la ley había previsto”.
“Nuestra provincia viene impulsando la investigación, el desarrollo y la producción de bioinsumos porque sabemos que ese es el camino hacia una producción cada vez más sustentable”; y calificó a la modificación de los artículos de la ley como “una corrección del rumbo”.
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