En el fútbol argentino, el arquero ocupa un lugar distinto: juega separado de sus compañeros, viste otro color y queda expuesto cada vez que comete un error. En las canchas pampeanas, esa posición también alimentó historias de audacia, humor y decisiones difíciles de explicar.

Tres episodios protagonizados por Gabriel Argüello, Elías Galant y Matías “El Loco” Boto recorren el costado más insólito del puesto, entre penales, expulsiones y una salida en camilla que desconcertó a todos.

Gabriel Argüello y una final soñada en los penales

En una de las finales más infartantes de la Liga Pampeana de Fútbol, el título del clásico del norte provincial se resolvió desde los doce pasos. Allí se destacó Argüello, que asumió un papel decisivo para su equipo: convirtió el último penal de la serie de cinco y, enseguida, se puso los guantes para atajar el remate definitivo de Ferro de Pico y consagrarse campeón.

La historia tuvo un detalle inesperado. Antes del partido, Argüello les habría comentado a algunos compañeros una idea tan arriesgada como insólita: “Escuchenme una cosa... si vamos ganando 1 a 0 el clásico, por ahí me dejo hacer un gol para que nos empaten. Yo quiero definir el campeonato en los penales, atajando y metiendo el último”.

El arquero estaba convencido de que podía convertirse en el protagonista de una definición de película. Finalmente, el partido de vuelta terminó 0 a 0 y la serie llegó a los penales sin que tuviera que provocar un empate.

Elías Galant y la solidaridad entre arqueros

La segunda historia ocurrió en abril de 1972, cuando All Boys de Santa Rosa y Domingo Faustino Sarmiento de Villa del Busto empataron 2 a 2. El equipo auriazul presentó, entre otros, a Elías Galant, Aldo Bafundo, “Barba” Rechimont, Blanco, Juan Carlos Orrego, “El Gato” Villalba, “Cacho” Ledesma, “Pelusa” Santos, “Colores” Facio, “Pity” Kraemer y “El Negro” Cejas.

Sarmiento, por su parte, salió a la cancha con Raúl Ranocchia, “Negro” Cufré, Carlos Díaz, Daniel Paredes, “Chiquito” Rodríguez, Walter González, “Pato” Godoy, Mario Vega, “Gringo” Bongiovanni, Hugo Pérez y “El Ruso” Rowhain.

Sobre el final, el árbitro expulsó a Ranocchia por protestar. Galant, arquero de All Boys, cruzó la cancha, fue hasta el círculo central y también increpó al juez. La respuesta fue otra tarjeta roja. Consultado por su decisión, explicó: “¡Y qué querías que hiciera! Raúl es mi amigo, compartimos el mismo oficio y sufrimos lo mismo... ¡No lo iba a dejar solo camino a las duchas! Si lo echaban a él, a mí también”.

Matías Boto y la escena de la camilla en Bahía Blanca

Matías “El Loco” Boto también dejó su marca en el fútbol regional. Según el doctor Nicolás Altolaguirre, médico y actual vicepresidente de All Boys, era “uno de los personajes más graciosos y únicos que conocí en el fútbol. Un loco hermoso”.

Uno de sus episodios más recordados ocurrió durante un partido áspero del Torneo Federal B contra Liniers de Bahía Blanca, en la cancha de Sansinena de General Cerri. En medio del asedio del equipo local, Boto cayó sobre el césped. Desde la tribuna y el banco creyeron que buscaba hacer tiempo, mientras el árbitro se acercaba con una tarjeta amarilla.

Altolaguirre ingresó al campo y el arquero le pidió ayuda: “¡Nico, decile al réferi que me duele de verdad, sácame!”. El médico recordó que con Boto era difícil saber qué ocurría: “No sabías si estaba por sufrir un ACV o si no tenía absolutamente nada”. Finalmente, se autorizó el cambio por Brian Roston.

La salida se hizo en camilla y dio paso a otra escena insólita. El traslado de Boto estuvo a cargo de integrantes de la asistencia médica, entre ellos el utilero de Liniers. Así, las historias de estos tres arqueros quedaron ligadas al folclore del fútbol pampeano, donde el puesto también parece tener sus propias reglas.