Sergio Massa no habla públicamente al menos desde el 15 de marzo de 2025, cuando lideró en Parque Norte un encuentro del Frente Renovador y dejó un mensaje a su propia militancia. Tuvo actividades en campaña ese mismo año, cuando se insinuó con una candidatura suya que nunca se terminó de concretar. Pero mantuvo el silencio, sobre todo con los medios.
Para encontrar declaraciones a la prensa hay que ir más atrás, hasta la previa del balotaje que terminó perdiendo con Javier Milei y que marcó el inicio de una etapa de perfil bajísimo que ya lleva casi tres años y que no tiene fecha cercana de cambios, más allá de una posible aparición en un plenario de juventudes el próximo 19 de septiembre.
Eso no implica que el ex ministro de Economía y una de las tres patas centrales de la conducción peronista no sea parte de reuniones para trabajar en el armado de la estrategia hacia 2027, e intercambiar piezas de cara a las listas en todo el país, provincia por provincia y municipio por municipio.
A casi un mes de aquel encuentro del 12 de agosto en el Hotel Emperador con Axel Kicillof, Máximo Kirchner y otros nombres de peso de la oposición legislativa, como José Mayans y Gerardo Zamora, el tigrense conversa con su equipo sobre lo que viene bajo un leitmotiv claro: está para jugar, con todo el PJ unido.
Preparando el terreno
En el massismo creen que el escenario está encaminado hacia un año electoral en el que la oposición a Milei tenga posibilidades concretas de pelear voto a voto la elección e incluso ganarle, a partir de señales de alarma de la economía que, piensan, irán en crecimiento en los próximos meses.
Sienten que todavía falta y que los libertarios están a tiempo de encaminar la elección como pasó en 2025. Pero ven una oportunidad. "Cuando el peronismo huela sangre, va a salir y va a tener un candidato para ganarle a Milei", es la reflexión que sale de las oficinas que tiene el Frente Renovador en Retiro.
Gerardo Zamora, un nombre para seguir de cerca, bien visto por el líder del Frente Renovador.
Y, naturalmente, imaginan a Massa adelante de una estructura que incluya a todo el partido o en la que pueda dirimirse ese candidato en una eventual PASO con Axel Kicillof o el candidato que pueda surgir desde el kirchnerismo.
Massa suele negociar las listas de acuerdo a los contextos políticos que, al menos, él interpreta. Su buen feeling actual con Máximo Kirchner e incluso con Cristina tiene que ver con esa lectura que hace rumbo a 2027.
Aunque en las charlas que tiene con su equipo aclara que, con Cristina presa y fuera de acción en lo electoral, "el kirchnerismo hoy tiene la parte más chica de la lapicera", así como alguna vez le pasó al propio Frente Renovador, que armó desde abajo en 2019, cuando Cristina eligió a Alberto Fernández como candidato.
La relación con CFK y Kicillof
Massa dialoga con Cristina, no de manera constante, pero sí hay intercambio de mensajes cuando la situación lo amerita. La buena sintonía que tiene con Máximo desde los años en los que presidió la Cámara de Diputados no impide que el vínculo con la ex jefa de Estado se mantenga por separado.
Con Kicillof, más allá del encuentro de hace un mes, también hubo charlas. Pero en el massismo lo ven como una línea interna del peronismo con la que cuesta más acercar posiciones.
El dirigente tigrense le dice a su equipo que el gobernador se equivocó cuando decidió fundar el Movimiento Derecho Al Futuro y que su principal error fue no haber convocado a un gran acuerdo peronista en septiembre de 2025, después de la elección legislativa bonaerense que ganó con amplitud el justicialismo, a base del peso de sus intendentes.
Con Axel Kicillof, en campaña. Foto: EFE.
Massa valora especialmente el perfil de muchos intendentes y cree que, entre propios del Frente Renovador y otros con los que tiene buena relación, hay que trabajar en el armado bonaerense hacia el año que viene.
"Yo a los chicos de la Provincia que quieren crecer los voy a ayudar y a empujar", suele decirles a quienes lo vienen a consultar sobre posibles candidatos a la gobernación en 2027, deslizando nombres como el de Federico Achával (Pilar), Federico Otermín (Lomas de Zamora) y Juan Andreotti (San Fernando).
Para lo nacional, el dirigente al que respeta y menciona cada vez que le consultan es Gerardo Zamora, actual senador y caudillo en Santiago del Estero, que fue parte de ese encuentro en el Hotel Emperador. "Es un muy buen administrador", reconoce al hablar del ex gobernador, dejando alguna señal para el año que viene.
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