Las necrológicas suelen aparecer en los diarios junto a otras noticias que informan sobre hechos recientes. Sin embargo, su contenido tiene una característica particular: en lugar de contar qué ocurrió en un momento determinado, reconstruyen la trayectoria de una persona a partir de los recuerdos de quienes la conocieron.
En pocas líneas pueden aparecer un oficio, una familia, una afición, una amistad o una decisión que cambió el rumbo de una vida. También suelen mencionar lugares donde alguien vivió, proyectos que emprendió y personas con las que compartió distintas etapas.
Ese tipo de relato contrasta con algunas formas habituales de hablar sobre la vejez, donde la edad suele aparecer asociada a la salud, la dependencia o las dificultades físicas.
La investigación sobre envejecimiento y narrativa analiza justamente cómo las personas construyen y preservan su identidad a través de las historias que cuentan sobre sí mismas.
Qué dice una persona que lee las necrológicas cada mañana
Las necrológicas cumplen una función que va más allá de comunicar una muerte. Un estudio publicado en OMEGA - Journal of Death and Dying las define como rituales de duelo que anuncian el fallecimiento y, al mismo tiempo, comparten la historia de vida de una persona.
En ese sentido, leerlas puede convertirse en una forma de observar cómo se cuenta una vida completa. Una persona que aparece allí deja de ser presentada solo por su edad o por las dificultades asociadas al envejecimiento y vuelve a aparecer como hija, padre, profesional, amiga, vecina, deportista, artista o integrante de una comunidad.
Las necrológicas pueden ofrecer una mirada sobre la vida de una persona que va más allá de su edad o sus limitaciones. Foto ilustrativa: Pexels.
La identidad no desaparece cuando cambian las capacidades físicas. Una investigación publicada en PLOS ONE, basada en entrevistas con personas mayores de 95 años, encontró que los participantes recurrían a relaciones, acontecimientos y experiencias anteriores para comprender su vida actual y mantener una percepción de continuidad personal.
Lo que puede aparecer en una necrológica.
- La trayectoria laboral. Oficios, profesiones, emprendimientos y proyectos que ocuparon distintas etapas.
- Los vínculos. Familiares, amistades y comunidades que formaron parte de la historia.
- Las aficiones. Actividades que permiten describir a alguien más allá de su edad.
- Los lugares. Ciudades, barrios o países relacionados con momentos importantes.
- Los recuerdos. Anécdotas y episodios que familiares o amigos consideran representativos.
La importancia de estas historias, en este caso publicada en bolde, también fue observada en un análisis de 38 millones de necrológicas estadounidenses realizado por investigadores y publicado en 2025. El trabajo estudió cómo los valores personales aparecen reflejados en las vidas que se recuerdan después de la muerte. Entre los valores más frecuentes estuvieron la tradición y la benevolencia, mientras que el tipo de legado mencionado también variaba según la edad de la persona fallecida.
Para la gerontología —la disciplina que estudia el envejecimiento y la vejez—, la construcción de la identidad durante esta etapa es un área relevante. Una investigación sobre narrativa y envejecimiento señala que los adultos mayores pueden utilizar sus propias historias para mantener una versión coherente de quiénes son.
El psicólogo Dan P. McAdams, investigador de la identidad narrativa, plantea que las personas construyen parte de su identidad a través de la historia que elaboran sobre su propia vida. Esta perspectiva permite entender por qué recordar acontecimientos anteriores no es solo mirar hacia atrás: también puede servir para organizar el sentido de quién se es en el presente.
Las necrológicas ofrecen una versión particular de ese proceso porque son otros quienes seleccionan los episodios que consideran importantes. Una vida puede quedar resumida en unas pocas líneas, pero esas líneas suelen intentar responder una pregunta sencilla: ¿quién fue esta persona?
Para algunas personas mayores, estas historias ofrecen una forma diferente de mirar el envejecimiento y la propia trayectoria. Foto ilustrativa: Pexels.
Por eso, el interés por leerlas no necesita estar relacionado con la muerte como acontecimiento. También puede surgir de la curiosidad por las vidas que hay detrás de una edad, una fotografía o un nombre.
Una investigación publicada en Journal of Aging Studies encontró que las narrativas escritas permiten a los adultos mayores expresar y sostener aspectos de su identidad, incluso cuando atraviesan cambios propios del envejecimiento.
En las necrológicas, esas narrativas aparecen condensadas: una persona puede ser recordada por lo que hizo, por las personas que quiso, por aquello que construyó o por las experiencias que dejó en quienes la rodearon.
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