Uno de los dichos populares para definir qué es la experiencia, dice que se trata de un peine que obtenés cuando ya estás pelado. Es decir que, muchas veces, esta llega cuando no podés usarla. Ser padre puede tener un poco de esta lógica, ya que recién cuando uno es abuelo se da cuenta de cosas que hizo mal... y no tiene manera de volver el tiempo atrás.
Un autor reflexionó sobre qué significa ser un "buen abuelo", y que en esa respuesta encontró una segunda oportunidad para disculparse con sus hijos adultos sin tener que decirlo.
El hombre en cuestión escribió en el sitio Bolde.com sobre que cree que no fue el padre que debía ser. No lo dice simplemente por ser duro con su yo del pasado, sino porque -asegura- eso es cierto. "A mis setenta y tres años ya no tengo razones para suavizarlo", confesó.
Qué pasa cuando un abuelo se da cuenta de que no fue un buen padre y busca repararlo con sus nietos. Foto ilustración Shutterstock.
Enumera que trabajó más de lo que debía, que dijo cosas que no estuvieron bien, que pasó por alto cosas que no puede olvidar y, que erróneamente pensó que cuidar de sus hijos era lo mismo que estar presente para ellos.
Esta cruda última reflexión sirve de disparador para pensar qué es lo que los hijos necesitan y por qué por algún motivo, cuando se es padre es difícil de verlo claramente. No se distingue entre estar presente para ellos, con el estar pendiente de lo que hacen.
Ser un "buen abuelo" y la segunda oportunidad para disculparse con sus hijos
Asegura que no habló nunca con sus hijos sobre lo que siente, pero que ellos lo saben. Conocen esa diferencia. Sin embargo, confiesa, ser abuelo le da una segunda oportunidad que no esperaba. No se trata de reescribir nada porque no puede, pero sí de poder hacer algo diferente con lo que le queda.
Cuando llegaron sus nietos algo cambió en él y no sabía cómo definirlo. Asegura que fue más cariñoso con ellos, más paciente y más presente de una manera que no lo había logrado la primera vez. Obviamente, parado con más años encima y desde otro rol. Pero eso lo hizo comprender lo que sucedía.
"Les estaba mostrando a mis hijos en quién me podría haber convertido", definió en el texto. Sin pedir disculpas, les permitió ver que podía hacer las cosas bien para otro. El autor enumeró una serie de decisiones que realiza con sus nietos que antes no lo hizo con sus hijos.
Un abuelo busca reparar con sus nietos lo que analiza que hizo mal con sus hijos. Foto ilustración Shutterstock.
Entre estas, asegura que, por ejemplo, juega en el suelo con su nieto. Recuerda que, cuando sus hijos eran más jóvenes, no lo hacía por estar demasiado cansado u ocupado. "Estaba presente en la habitación, no siempre en el momento", definió.
Dice que sus nietos reciben toda su atención, algo que sus hijos merecían y que no siempre tuvieron. "No es agradable escribir esto, pero es cierto", volvió a confesar. Estas reflexiones son solamente algunas de las que analizó su presente y pasado, y por las que muchos pueden sentirse identificados.
Por supuesto, no es algo que pueda reparar, pero sí hacerles entender a sus hijos que comprendió lo que vivió cuando esos eran chicos y que ya no está dispuesto. Estas son algunas de las sentencias sobre lo que hace como abuelo y que no hacía cuando era padre:
- Me bajo al suelo.
- Dejé el teléfono.
- Pido disculpas cuando me equivoco.
- Les pregunto qué piensan y luego espero.
- Estoy presente en las pequeñas cosas.
- Primero les digo que los amo.
- No los hago actuar para ganarme su afecto.
- Les cuento historias sobre quiénes fueron sus padres.
- Reparo rápidamente cuando me equivoco.
- No tengo prisa cuando estoy con ellos.
- Les dejo ver que me alegro de estar con ellos.
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